miércoles, 20 de mayo de 2015

Descubriendo la Valencia Modernista

Primero fueron los arrozales y las naranjas, las Fallas y la paella; hasta que en 2002 Santiago Calatrava transformó la capital valenciana en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Desde entonces, la imagen de Valencia se asocia inevitablemente a la arquitectura de vanguardia. Pero, más allá de los tópicos, de los de antes y de los de ahora, la ciudad del Turia esconde muchas Valencias diferentes. Transgresora, cosmopolita, amante de sus tradiciones, divertida, siempre sorprendente. Hoy te llevamos a un viaje en el tiempo por la Valencia Modernista.

En Valencia el Modernismo se ve nada más llegar. En primer lugar nos encontramos con una de las obras más emblemáticas de esta época que es la Estación del Norte, diseñada por Demetrio Ribes. Con la inauguración de la Estación del Norte, en 1917, la ciudad se abría al exterior, a las huertas que la rodean y recibía a los viajeros que venían de lugares lejanos. Flores, azahar, naranjas, arrozales, rosas… son los motivos elaborados en cerámica en su fachada, con los que Valencia pretendía vender sus encantos al mundo.  Demetrio Ribes diseñó este edificio en forma de ‘H’, donde fachada, taquillas, despachos y escaleras están decorados con maderas talladas, forja, vidrieras de colores, cerámica de verde intenso, reflejos metálicos, y una curiosa proporción áurea en todos sus elementos.
Valencia es una de las ciudades españolas con un mayor número de  obra modernista. Pero la mejor manera de apreciar que el Modernismo sigue vivo en Valencia es perderse por las calles estrechas del centro histórico, caminar hasta el ensanche, y desembocar en su puerto, uno de los lugares más representativos de esos años tan singulares.

En pleno centro, En la calle Poeta Querol, -una de las calles más comerciales de Valencia nos encontramos con el  hotel SH Boutique Inglés, el que fuera antiguo palacio de los duques de Cardona a mediados del siglo XVIII. Desde alguna de sus habitaciones podemos ver el palacio del  Marqués de Dos Aguas, sede del Museo Nacional de Cerámica ‘González Martí’.

Comenzamos la ruta  por la calle de la Paz. Perfecta para una tarde de compras sin reparar en gastos, aquí tienen sus locales grandes diseñadores de la moda, tiendas de decoración y joyerías, en especial la de  Vicente Gracia, considerado uno de los veinte mejores joyeros del mundo.

En la misma calle, el hotel Vincci Palace, otro edificio de aires modernistas. Enfrente, el emblemático Edificio Gómez, de Francisco Mora, nos llama la atención por sus ventanas lobuladas, y los elementos vegetales en relieve, un guiño al Art Nouveau francés.

Siguiendo nuestro camino nos encontramos con uno de los ejemplos más importantes  del modernismo valenciano, el Mercado Central, el mercado cubierto más grande de Europa. Obra de los arquitectos Francisco Guardia y Alejandro Soler, y ejecutado por Biedma, por este mercado pasan todos  días más de 15.000 personas. Con su fachada de cristal, hierro, cerámica, y la veleta que preside su cúpula. En el exterior nos encontramos con varios puestos de flores, el interior  muy  luminoso, perfectamente ordenado con todo tipo de paradas donde nos ofrecen productos de la huerta, carnes y unos excelentes pescados y mariscos.
Una de las cosas más curiosas de este mercado, son sus oficinas, donde venden artículos sobre el mercado, allí podemos encontrar un DVD con la historia del mercado desde su inauguración en 1.927, también podemos encontrar libros de cocina con recetas de la cocina valenciana. Enfrente está uno de los edificios más espectaculares de la arquitectura civil española. No es Modernista, es gótico, pero merece la pena entrar a verlo. Es la Lonja de la Seda, con grandes columnas, un patio de naranjos y no  puedes dejar de mirar  las curiosísimas gárgolas y esculturas, con figuras escatológicas y algunas escandalosas. Esta declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Como estamos muy cerca de la plaza de Santa Catalina, no podemos resistirnos a hacer una parada en uno de los establecimientos más emblemáticos de Valencia; horchatería  ‘El Siglo’, Dicen los que la conocen que aquí se hace la mejor horchata de Valencia, la horchatería, pertenece a la misma familia desde 1836 y actualmente es propiedad de dos cuñados, y si te fijas en la fachada verás el retrato de una mujer vestida de valenciana. Muy cerca de aquí está la plaza del Ayuntamiento. Aquí nos encontramos con dos ejemplos importantes del Modernismo. El edificio de Correos y Telégrafos, de 1922, y el propio Ayuntamiento. En su fachada, obra de Francisco Mora, hay varias esculturas de Benlliure.

Aunque cueste imaginarlo, la ciudad de Valencia fue fundada por los romanos en una isla, rodeada por dos brazos del río Turia. Siglos después, cuando los árabes la hicieron prosperar, gracias al comercio de la seda, cerraron uno de los brazos y construyeron la primera de las murallas que iba a tener la ciudad.  Mucho tiempo después, ya en los últimos años del siglo XIX, el despegue económico de la burguesía obligaba a derribar la última muralla, gótica, para propiciar una gigantesca obra urbanística; la apertura del Ensanche. El autor de la gran obra fue Francisco Mora y Berenguer que también se encargó de dos importantes ferias de muestras de la industria y el comercio: la Gran Exposición Regional de Valencia en 1909 y la Exposición Nacional del año siguiente.

En el Ensanche encontramos los mejores ejemplos de arquitectura modernista. Uno de los primeros, de 1901, está en la esquina entre las calles Somí y Jorge Juan. Es la Casa del dragón, que se llamó así por los animales mitológicos –dragones, locomotoras aladas- que decoran su fachada. Si asomamos a la antigua entrada de carruajes, vemos el amplio zaguán que proyectó el arquitecto José Manuel Cortina, y que daba acceso a la vivienda.

Un poco más adelante, entre las calles Jorge Juan y Conde de Salvatierra, está otro emblemático mercado de abastos, ahora convertido en un centro comercial abierto, el Mercado de Colón. Este mercado se creó para acabar  con la venta ambulante que en esa época existía, su cubierta, nos  recuerda aún a los antiguos puestos, llenos de luz y funcionalidad.

En la actualidad, tenemos Las terrazas a nivel de la calle que  son perfectas para tomar un aperitivo y charlar tranquilamente. En la parte de abajo nos encontramos con una cantidad de establecimientos hosteleros donde podemos degustar todo tipo de productos, al fondo nos encontramos con la representación de lo que sería un mercado, una charcutería, una pescadería y una carnicería.
Antes de dejar el mercado, fíjate en los dos quiosquillos de la entrada. Están completamente recubiertos con trencadís, así se llama la técnica elaborada con pequeños trozos cerámicos que utilizó Gaudí en algunas obras como el Parque Güell, en Barcelona y que se ha convertido en una de las señas de identidad de Valencia.

Siguiendo nuestro paseo modernista, salimos de El Mercado de Colón a  la Gran Vía Marqués del Turia, una de las avenidas más importantes arterias del Ensanche. En el número 9 nos encontramos con un balcón muy curioso, que sostienen dos figuras con alas, un hombre viejo y una mujer joven. Es la Casa Ortega, de Manuel Peris Ferrado, el escultor encargado de la ornamentación, Julio Real, eligió que las dos figuras descansasen sobre flores.

Siguiendo nuestro paseo en el número 67, haciendo esquina con la calle Ruzafa, nos encontramos con otro edificio que llama la atención por sus enormes dimensiones y su tejado ondulado. A él le debe el nombre de Casa Chapa.

Un poco más adelante, atravesando la Plaza de Cánovas, llegamos al río Turia. Enfrente nos encontramos con el Puente del mar, que se llamó así porque unía el centro con los poblados marítimos. Al otro lado se encuentra  la Alameda, una zona recreativa que se mantiene así  desde el siglo XVII. Cruzamos la alameda hasta llegar a  el que fue el Pabellón de la industria lanera en la Exposición Nacional de 1921. Hoy es el hotel Westin, uno de los mejores cinco estrellas de Valencia.
A pocos metros, llegamos al Palacio de la Exposición, espectacular  obra de Francisco Mora y Berenguer. Fue la sede del Ayuntamiento en la Exposición de 1909. Hoy alberga una biblioteca municipal.

En la calle Amadeo de Saboya encontramos el antiguo asilo de lactancia, obra de Ramón Lucini, que servía de guardería a los niños de las trabajadoras de la Tabacalera, edificio que estaba justo enfrente.
El asilo se ha convertido ahora un spa urbano, el Balneario de la Alameda. Para disfrutar de sus aguas mineromedicinales a 43º C

Antes de cruzar de nuevo al Ensanche  por el puente de Calatrava nos encontramos con un edificio con varios   detalles modernistas conocido por muchos valencianos. Es el edificio La Cigüeña, hoy sede de la Consejería de Agricultura, anteriormente  durante fue clínica de maternidad.
Por toda Valencia encontrarás muchos otros edificios modernistas, como el Asilo de San Juan de Dios, situado en la calle Río Tajo;  en el 29 de la calle Cirilo Amorós encontraras la espectacular  Casa Ferrer; l en plena plaza de la Reina están los  almacenes La Isla de Cuba, que te sorprenderán por su color berenjena; o el Palacete de Ayora, en la calle Pastor , donde podrás visitar sus jardines, que son públicos.

Nuestra ruta por el Modernismo nos lleva al Puerto y las playas de Valencia. Donde todavia se conservan  los Tinglados y la Estación Marítima del Reloj, obras de los ingenieros Fausto Elio y Torres y Federico Gómez de Membrillera.


Los Tinglados se caracterizan por las líneas elegantes de los depósitos de mercancías, hay que fijarse bien en los anillos, las metopas con triglifos –unas gotas suspendidas en vertical-, y en los elementos de cerámica valenciana.



La antigua Estación Marítima del Reloj, uno de los ejemplos de la influencia francesa en el Modernismo de la ciudad, es el edificio más representativo del Puerto.

Un poco más adelante del Puerto está el hotel Las Arenas, hotel de lujo construido sobre el antiguo balneario. Enfrente, la casa de Demetrio Ribes, otro ejemplo de vivienda modernista, obra del propio arquitecto. Estamos en la playa de las Arenas, el tramo de arenal que precede a la  playa de la Malvarrosa. Lugar de descanso de la burguesía valenciana, que hoy por hoy la disfrutan todos los valencianos y turistas que llegan a estas tierras.


En la web de Turismo de Valencia puedes localizar fácilmente monumento, restaurante, hotel o puente, y reservar una visita guiada, o descargarte un plano de la Ruta del Modernismo para hacerla por tu cuenta. 
Este edificio fue una obra compartida por tres arquitectos:  Carbonell, Ferrer y Martorell, en este edificio  destacan los círculos, las ondas, el remate de cornisa en forma de arco, pero lo más importante fue que   los tres arquitectos supieron trabajar juntos hasta alcanzar un lenguaje único que cubre toda la manzana.

Texto: Ana Bustabad Alonso